La pandemia del miedo

La pandemia del miedo: Coronavirus

Estos días, a través de la terapia online, me estoy encontrando con muchas personas que manifiestan tener miedo y cuando ese temor es exagerado se puede convertir en lo que los especialistas denominamos una pandemia del miedo (a contraer la enfermedad, a que uno de nuestros familiares enferme) que, evidentemente, es muy contagiosa.

La única manera que encuentran muchas personas para calmar sus miedos es “asaltar” los supermercados comprando productos de manera compulsiva o haciendo acopio de geles y mascarillas. La situación es muy complicada, si, pero el miedo sobredimensionado o irreal puede ser muy perjudicial para las personas emocionalmente hablando.

Confinamiento

De ser una sociedad en que el contacto con otras personas, amigos y familiares es muy estrecho y habitual, hemos pasado a un confinamiento, una de las medidas para luchar contra el Coronavirus, que está causando un gran impacto en los individuos. De un día a otro, sin ninguna preparación previa, hemos pasado de ser personas muy sociales, a vivir una situación de encierro que no hemos elegido.

Esa sensación de pérdida de nuestra seguridad, de nuestra libertad que es tan importante en nuestra sociedad (el estado nos dice que hemos de hacer, nos controla), de nuestra cotidianidad, genera un proceso de duelo (aunque no haya muerto nadie de nuestro entorno cercano) que tiene unas fases muy concretas: negación, ira, negociación, depresión, aceptación.

A ello se suma la incertidumbre porque las personas se preguntan cuándo volverán al trabajo y si cuando todo se normalice la situación económica les permitirá trabajar, ya que las consecuencias que se prevén no son muy halagüeñas.

Vencer el miedo

Ante este panorama, hemos de vencer la pandemia del miedo informándonos con unas noticias veraces y contrastadas, sin caer en la sobreinformación o la desinformación. Hemos de resolver todas las dudas que podamos tener consultando fuentes fiables.

El hecho de marcarnos unas rutinas cotidianas nos ayudará: higiene, ejercicio, trabajo (para aquellos que tienen la suerte de teletrabajar) diversión (lectura, visualización de plataformas que ofrecen música, teatro, documentales, series, películas…).

Hemos de dejar de lado los pronósticos más negativos: “y si…” que no nos conducen a nada. Mantengamos la relación social: si vivimos con nuestra familia aprovechemos para estrechar lazos, para conocer mejor a aquellos con quienes convivimos y, vivamos con quien vivamos, comuniquémonos con nuestros amigos sin caer en el catastrofismo. Saquemos lo mejor de esta situación y sigamos adelante.

Los/as psicólogos/as estamos preparados para ayudar a sobrellevar mejor estas situaciones. A través de la terapia online y sin moverte de casa nos podemos comunicar para ofrecerte el apoyo que necesitas en estos difíciles momentos.

×