El dolor de las expectativas no cumplidas

¿Cuantas veces nos hemos ilusionado, hemos creído que alguien que estuvo con nosotros en un momento bonito de la vida permanecería cuando llegaran los malos momentos?

Llega esa situación triste, a veces desgarradora, y cuando esperabas apoyo, atención, escucha, cariño…se produce el silencio, la ausencia, las excusas de la persona que tan cerca estuvo de ti y que tanto te apoyó cuando se trataba de cosas banales e intrascendentes, o cuando sólo se compartían momentos lúdicos y divertidos.

Al principio no puedes creer lo que está pasando y excusas a esa que creías una gran amistad o pareja: no tiene tiempo, estará atravesando una mala situación, no quiere importunarme en estos momentos difíciles… Lo que no costaría nada, una mínima atención, un café, una llamada, un apoyo desde la distancia, se convierte en un silencio aplastante y si te quejas puede que la o el responsable seas tú, es posible que esa sea su respuesta cuando al fin decides contactar para saber que está pasando, porqué desapareció así de tu vida.

Y claro, a tu dolor se añade la culpa de haber hecho algo mal, de haber realizado un comentario inoportuno, de ser quizá demasiado exigente con ese amigo, amiga o pareja que hasta hace un tiempo te parecía una persona leal y honesta a la que considerabas un ser íntegro y comprometido con sus principios de apoyo y ayuda a los demás, especialmente a ti.

Sientes haber vivido una gran mentira. Ya se… te sientes fatal porque llega la decepción y más tristeza… pero no tienes más remedio que aceptarlo. Esa persona no te quiere en su vida, probablemente nunca te quiso y te utilizo para llenar sus vacíos emocionales hasta que llegaron a su vida otras personas que hacían tu anterior función. Ahora que tú tienes problemas, que sientes tristeza y soledad prefiriere estar con otras que aportan a su vida diversión y despreocupación.

Acéptalo, has dejado de ser una prioridad, si es que alguna vez lo fuiste de verdad. Esa persona no te considera importante. No malgastes tu tiempo y energía en quien no merece la pena. Cura tus heridas, tú mismo o con ayuda de amigos o de un/una profesional de la psicología.

Piensa que el mundo está lleno de personas que están a tu altura, que son afines en valores y forma de ver la vida y con quien puedes compartir proyectos y con las que podrás contar SIEMPRE de forma incondicional.