¿Cómo te ayudará la terapia a adquirir asertividad?

Cuando una persona plantea sus opiniones, expresa sus sentimientos y sus deseos de forma clara y pide las cosas que necesita pero sin hacer daño ni afectar negativamente a los demás podemos decir que ese hombre o mujer es asertivo. Esta persona no pretenderá controlar ni tampoco estar pendiente del comportamiento de otros individuos. La persona asertiva, en consecuencia, no suele verse afectada por un exceso de estrés y ansiedad. Para que resulte más claro, la asertividad sería el camino intermedio entre la agresividad y la pasividad.

Muchas personas han vivido y sufrido situaciones familiares y sociales muy negativas desde su infancia que les han hecho sentir y actuar de una forma poco asertiva a lo largo de su existencia. La educación recibida por parte de sus progenitores y profesores y las interacciones con los compañeros de colegio y de trabajo les han ido condicionando y marcando poco a poco. Estas vivencias, les ha podido ocasionar problemas en sus relaciones personales, familiares, laborales y sociales, teniendo la impresión de que el mundo estaba en su contra cuando en realidad con una gestión personal diferente (asertiva) de estas situaciones hubieran conseguido encontrarse bien con ellos mismos y con los demás.

En la terapia, cuando hablemos de tu vida pasada, descubriremos esos pensamientos distorsionados que hacen de ti una persona no asertiva y trataremos de modificarlos por aquellos pensamientos adecuados a tu día a día.

Conocerte a ti mismo o a ti misma será el primer paso para saber cuáles son tus valores y a partir de ahí determinar cómo serán aquellos comportamientos que te harán ser una persona asertiva, un individuo que cambiará aquellas cosas de tu vida que no te gustan, en vez de esperar que se solucionen por si solas y pedirás todo aquello que deseas o necesitas sin esperar que los demás adivinen tus pensamientos.

¿Eres asertivo?

Asertividad es una palabra que se ha puesto de moda en el día a día y en las consultas de psicología en los últimos años. Pero ¿qué significa realmente? Yo diría que para entenderla de una forma clara y directa podríamos definirla como la aplicación del sentido común en las relaciones con los otros.

Quizá para comprender el término asertividad habríamos de repasar ejemplos de lo que significa no serlo. No eres asertivo cuando:

  • Te enfadas o te pones a la defensiva en vez de contestar de forma constructiva cuando alguien te desaprueba o no está de acuerdo contigo.
  • Contínuamente das explicaciones y te justificas aunque nadie te las pida.
  • Manifiestas tus deseos de manera indirecta sin decir realmente lo que piensas o quieres.
  • Aceptas cosas o situaciones sin reclamar: Pides un menú y uno de los platos no está en condiciones o no tiene buen sabor y lo comes.
  • Nunca dices no por miedo a decepcionar a los demás.
  • Tus amigos hablan de realizar una determinada actividad y tú no das la opinión sobre tu preferencia o no ofreces ninguna alternativa.
  • Das demasiadas explicaciones sobre tus decisiones o forma de vivir.
  • Te disculpas continuamente al solicitar algo o expresar una opinión.
  • Te expresas con poca seguridad, tu expresión corporal o facial es la de una persona tímida con el timbre de voz bajo.
  • Tiras la toalla al menor inconveniente: si en el hotel que reservaste habitación al llegar te dicen que vayas a otro que todo está ocupado, no insistes para que te encuentren una mejor solución.

En definitiva, si eres una persona que se expresa de forma clara y educada sin molestar a los demás defendiendo tus ideas y derechos, eres una persona asertiva. Si no lo eres, la ayuda de un profesional de la psicología te ayudará a gestionar tus emociones y por tanto tus interacciones cotidianas.